
Un carnaval de barrotes
bailando sobre mi cama.
Frankie Ruiz
Despierto,
y la rutina
corre a darme los buenos días,
son varios meses así,
y aún me sorprende la situación;
la impotencia,
única compañera,
como tal,
me recrimina.
Embargado por el temor,
encaro la realidad;
vivo a la defensiva escondiendo bajo la cama
anhelos de libertad
que no deseo me arrebaten,
y miro a través de quienes conviven conmigo,
preguntándome.
¿Será posible continuar viviendo de esta manera?